Quién gana, quién pierde y quién debe preocuparse por la nueva caída de la bolsa en China
- 25 agosto 2015
Las bolsas de valores de Europa y Estados Unidos cayeron este lunes conforme los temores a una desaceleración económica en China continúan inquietando a los inversores.
Y este martes al abrir la bolsa de Shanghái comenzó a la baja, pero se recuperó hacia el medio día, con valores que "tranquilizaron" a los inversionistas locales.
Sin embargo, el mundo financiero está preocupado por los datos de crecimiento de la segunda economía más grande del planeta y su posible efecto en los mercados internacionales.
Y, después de este lunes decepcionante, ¿son justificados estos temores?
BBC Mundo le presenta los detalles de lo que está sucediendo.
¿Qué está pasando?
El mercado bursátil chino cayó un 8,5% en un día tumultoso que llevó a la misma autoridad china a hablar de un "lunes negro": es la peor jornada para la bolsa de Shanghái desde 2007.
Esta caída se diseminó primero por el resto de las bolsas de Asia.
El precio del petróleo cayó a su nivel más bajo en seis años y el valor promedio de las commodities (materias primas) experimentaron su mayor disminución en lo que va de este siglo.
El precio del oro, metal refugio en tiempos de incertidumbre, también fue arrastrado por la debacle con una caída del 0,6%.
El efecto dominó alcanzó a las bolsas europeas el lunes por la mañana y se extendió por el resto del planeta.
Sin embargo, al cierre de la bolsa de Nueva York se vio que el impacto no fue tan fuerte en Estados Unidos como parecía al inicio de la jornada.
La sesión en Wall Street fue de intensa volatilidad y finalmente cerró con pérdidas del 3,58% en el caso del índice Dow Jones de Industriales, en medio de temores de que se pueda repetir el colapso financiero que estalló en 2008.
El Dow Jones, el principal indicador del mercado, llegó a perder un 6,6% en los primeros cinco minutos de la sesión, pero posteriormente pudo amortiguar su desplome y estuvo cerca de alcanzar un nivel positivo, aunque en la última hora volvió a caer y acabó perdiendo 588,47 puntos.
¿Por qué?
Los mercados bursátiles globales han perdido unos US$5 billones (casi un tercio del PIB estadounidense) desde que el pasado 11 de agosto el Banco Popular de China devaluó el yuan.
Esta pérdida refleja un temor por la economía china que no es nuevo, pero que se ha disparado con las noticias de los últimos dos meses.
En julio, el gobierno de China intervino drásticamente en la bolsa de valores luego de que más de la mitad de las compañías suspendieran sus operaciones bursátiles.
En una reacción interpretada por algunos como draconiana, el gobierno bajó las tasas de interés, flexibilizó reglas para que los fondos de pensión y la seguridad social pudieran invertir más, cerró la venta de acciones del poderoso sector estatal y usó bonos para prestar US$42.000 millones a corredores de bolsa a fin de que sostuvieran el precio de las acciones con mayor demanda.
Los problemas de la bolsa
10ª sesión
consecutiva en que cae el FTSE (índice de referencia de la bolsa de Londres)
- caída del 8,5% en las bolsas de China: la pérdida más grande en un solo día desde 2007
- US$42,51 por barril: el precio del crudo Brent cayó a su nivel más bajo desde marzo de 2009
- caída del 3,58% del índice Dow Jones de Industriales en Wall Street, logrando amortiguar el desplome más fuerte del inicio de la jornada
Estas medidas calmaron las aguas, pero las tres devaluaciones de agosto, equivalentes a una caída del 3% en el valor del yuan, volvieron a generar incertidumbre.
El tiro de gracia fue el viernes pasado cuando se dio a conocer un índice industrial que por sexto mes consecutivo estaba por debajo de los 50 puntos, porcentaje equivalente a una contracción industrial.
¿Por qué este dato fue tan impactante?
A pesar de las malas noticias, China es la segunda economía mundial, una de las que más crece a nivel global, y tanto su producción industrial, que se refleja en los mercados de commodities, como su crecimiento, fundamental para países como Alemania, son datos clave del paisaje global.
El índice industrial marcó el peor desempeño del sector desde marzo de 2009 en plena recesión mundial luego del estallido financiero del año previo.
Sumado a la devaluación y la volatilidad bursátil, el cocktail resultó explosivo, según le indicó a BBC Mundo Kamel Mellahi, especialista en mercados emergentes de la Warwick Business School de Reino Unido.
"La expectativa generalizada era que la economía china iba a tener una primera mitad de año difícil y que mejoraría en la segunda mitad. Los datos no reflejaron esta premisa. Más bien lo contrario. El pulso económico de la actividad fabril está bajando mucho más rápido de lo esperado", indicó Mellahi.
¿Cuánto afecta realmente a la economía global?
Los mercados financieros tienen una fuerte tendencia a una volatilidad de "lunes negros" seguidos por titulares rutilantes en las siguientes semanas sobre grandes recuperaciones bursátiles con fabulosas ganancias.
Esta volatilidad se alimenta del fuerte elemento especulativo presente en mercados que operan a la velocidad de internet y del comportamiento "manada" durante las crisis.
Pero también puede reflejar el estado de la economía real.
En este caso, la dimensión de la bolsa china es menor que la de países desarrollados: el valor bursátil es un tercio del PIB chino mientras que en la mayoría de las economías desarrolladas es más del 100%.
En comparación con Estados Unidos, en que la mitad de la población invierte en acciones, sólo un 6% de los chinos lo hacen.
En otras palabras, la correa de transmisión entre la bolsa y la economía real china es débil.
La voluntad del Estado de intervenir si las cosas se descarrilan es además una válvula de oxígeno.
Pero en los países desarrollados una caída sostenida del valor bursátil puede impactar el crecimiento económico y el consumo.
Una situación así afectaría aún más a una alicaída economía global con la consiguiente espiral negativa de caída de la demanda por menor consumo con su inevitable impacto en la producción y exportación.
Todo depende de la duración de la crisis.
¿Y América Latina?
La región viene sintiendo el impacto de la desaceleración china desde hace un par de años.
En su último informe la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL, señaló que la región sólo crecería un 0,5% este año y citó a la caída de los precios de las materias primas debido a la desaceleración china como una de las principales causas.
Este impacto se ha hecho sentir en los grandes productores de materias primas en la región.
Venezuela por el petróleo y Chile por el cobre se encuentran entre los más perjudicados, pero no son los únicos.
Sin embargo, el impacto de la economía china sobre la región no se limita al precio de las materias primas.
La devaluación del yuan produjo una caída del real brasileño del 1% mientras que el peso chileno también sufrió el impacto de las noticias chinas con una caída a su más bajo nivel en 12 años.
"Será fundamental ver la capacidad de reacción de cada economía y cómo sustituyen la caída en las materias primas. Hay países como México que pueden sustituir el mercado chino por el estadounidense y por lo tanto tienen más capacidad de reacción.
"Estos países pueden beneficiarse porque la devaluación de sus monedas los hará más competitivos", indicó a BBC Mundo Kamel Mellahi.
¿Hay algo que pueda hacer el gobierno chino para aplacar la crisis?
El gobierno chino no tiene el prejuicio laissez faire de los países desarrollados: siempre que tiene que intervenir, lo hace.
Lo hizo en la recesión económica mundial con un enorme programa de inversión estatal que le permitió ser el primero en salir de la recesión e impulsar a buena parte del mundo, en especial a los países en desarrollo.
Al mismo tiempo China se embarcó desde 2010 en un gigantesco cambio de modelo económico para pasar de uno basado en la inversión y exportación a otro más dependiente del consumo.
China dejó en claro que este cambio disminuiría las tasas de crecimiento que en las tres décadas previas habían sido de dos dígitos y que pasaría a ser de un 7%.
La voluntad intervencionista y el cambio de modelo apuntan a resoluciones diferentes de la crisis.
Sin embargo, si la situación empeora, crecerá la tentación de usar todo el poder de fuego estatal.
"China tiene una línea roja: el empleo. Esto lo ha dicho el gobierno oficialmente porque es esencial para el contrato social con su población y la paz social.
"Si la situación empeora y se afecta el nivel de empleo, entonces va a ser irresistible la tentación de volver a estimular la economía con una inversión en infraestructura", señaló a BBC Mundo Mellahi.
¿Hay cosas que no sabemos y que pueden causar una crisis mucho mayor?
En este punto, permanece en la memoria colectiva lo que sucedió con la crisis financiera del sub-prime o hipotecas basura que llevó al estallido de 2008.
Un gran enigma en la crisis bursátil china es en qué medida se usaron las acciones como colaterales (garantías) de préstamos bancarios-hipotecarios.
Si la suma es muy grande tenemos una pequeña bomba de tiempo que podría explotar con bancarrotas y un rojo en las cuentas financieras de los bancos.
Bastan dos datos para ver la dimensión de este posible agujero negro.
El plan de estímulo chino de 2008-2009 cuadruplicó el nivel de deuda hasta llegar a US$28 billones, un 282% del PIB chino.
Según la consultora McKinsey, casi la mitad de esta deuda está vinculada con el sector inmobiliario.
Crisis en China, con fuerza para impactar la economía global
Las recientes medidas del país en su mercado y moneda preocupan por sus efectos negativos; los menores precios de las materias primas afectan a China y a las empresas con exposición al país.
Por: Matt Egan |
Martes, 18 de agosto de 2015 a las 06:05
Más que por la caída de los precios del petróleo, la fortaleza del dólar estadounidense, la agitación en Grecia o un alza de tasas de la Reserva Federal, los inversores siguen preocupados por China; y por una buena razón.
Las preocupaciones sobre China se intensificaron esta semana después de que el país conmocionó al mundo al devaluar de su moneda. Esto trajo a escena el fantasma de una guerra comercial global o la idea de que Pekín está entrando en pánico debido a una desaceleración económica más severa de lo esperado. Los funcionarios chinos ya habían asustado a los inversionistas globales con su respuesta severa a la caída de los precios bursátiles a principios de este verano.
“¿Podría ser que realmente no sepan lo que están haciendo? Yo creo eso, y creo que eso está empezando a poner seriamente nerviosos a los inversores de todo el mundo”, escribió Ed Yardeni, presidente de asesoría de inversiones de Yardeni Research, en una nota a clientes.
La mayor razón por la que China importa es el tamaño. A diferencia de Grecia, Puerto Rico u otras situaciones excepcionales, China tiene la escala suficiente para impactar el mundo entero.
Ahora es la segunda mayor economía del mundo, al superar a Japón y Alemania en los últimos años. China también es el mayor consumidor de materias primas como el petróleo y el cobre, las cuales se han hundido en las últimas semanas. Una caída más dramática en el crecimiento chino podría provocar que las materias primas se derrumben aún más, desatando un caos financiero en los países que dependen de esos recursos naturales.
“Eso podría resultar en una crisis de deuda en algún lugar del mundo. En otras palabras, el caos de China podría estar a punto de proporcionar más que suficiente masa crítica para una crisis global”, dijo Yardeni.
El motor del crecimiento se ha estancado
Durante gran parte de los últimos 15 años, China ha servido como catalizador clave para el crecimiento global. Pero la economía de China está madurando, y el crecimiento se ha desacelerado del 10% en 2010 a solo 7% en el primer semestre de este año.
“Los inversores ven a China como esta utopía económica mágica donde las cosas suben tres veces la cantidad que vemos en otras naciones, y que así será por siempre”, dijo Sam Stovall, director de estrategia de inversiones de S&P Capital IQ.
Alguna vez positiva, la exposición China es preocupante ahora
Pero ahora la realidad ha llegado y está creando dolores de cabeza para las empresas con una exposición significativa a China. Eso incluye a multinacionales estadounidenses como Apple, General Motors, Nike, Starbucks y el propietario de KFC, Yum! Brands.
“Mientras que antes la exposición a China era una fuente de optimismo y significativo crecimiento potencial para las acciones estadounidenses, ahora se ha convertido en una fuente de decepción en los resultados recientes, desde automóviles y televisores hasta iPhones y maquinaria”, escribieron los analistas de Bank of America Merrill Lynch en un informe.
Un dólar fuerte es genial para los turistas estadounidenses que viajan al extranjero, pero puede ser un problema para las empresas con sede en Estados Unidos. Cuando el dólar gana por sobre sus rivales, eso encarece los productos vendidos en el extranjero.
El impresionante repunte de la divisa estadounidense en el último año recibió aún más impulso por la decisión de China de devaluar su moneda. Esa es una de las razones por la que las acciones de Wall Street cayeron a principios de esta semana en un movimiento sorpresa.
La deflación podría ser exportada a Estados Unidos
La desaceleración de China está poniendo presión a la baja sobre los precios en ese país.
La inflación mayorista ha disminuido a una tasa anual durante 41 meses consecutivos hasta julio, según Yardeni. Eso no es saludable.
La preocupación es que la deflación —algo para lo cual no hay una solución fácil— pueda extenderse desde China a otros países. Eso ya ha provocado que los precios de las materias primas como los metales y el petróleo disminuyan. Si los signos de deflación emergieran en Estados Unidos, la Reserva Federal tendría que retrasar o reducir sus planes para elevar las tasas de interés.
“La inflación es la pieza faltante en Estados Unidos. Aún no se encuentra cerca del objetivo de la Fed. Tienes un movimiento como este, y eso revive la amenaza de la deflación”, dijo Nicholas Colas, director de estrategia de mercado de ConvergEx.
Los inversores no confían en China
Mucho de China permanece envuelto en el misterio. Esto se debe a que inversionistas creen que las estadísticas oficiales de Pekín son manipuladas para que la economía luzca mejor de lo que realmente es. En otras palabras, la economía de China en realidad podría estar en peor estado de lo que lo que la gente piensa.
“Es como el Mago de Oz: mucho de esto se hace con humo y espejos detrás de la cortina”, dijo Stovall.
Y las medidas recientes de China no están ayudando. Para consternación de los inversores occidentales, el Gobierno chino ayudó a inflar la burbuja en el mercado de valores y más tarde adoptó un enfoque excesivamente agresivo cuando los precios cayeron. Y luego la devaluación de la moneda salió de la nada.
Pekín se arriesga a más que simplemente ofender a los inversionistas. Los futuros esfuerzos por reactivar el crecimiento probablemente sean recibidos con un mayor escepticismo por parte de los mercados.
“Aunque los programas de gasto y los recortes de tasas podrían proporcionar algún alivio, la confianza en su eficacia está disminuyendo”, escribió Bank of America Merrill Lynch.
China acusa a EE.UU. de provocar la crisis actual y varios expertos están de acuerdo
Publicado: 26 ago 2015 07:24 GMT

China acusa a EE.UU. de provocar la crisis actual, y varios expertos están de acuerdo / Larry Downing / Reuters
Tras el desplome de los mercados de acciones esta semana crece la polémica entre expertos que buscan a quién culpar. China acusó al Gobierno Federal estadounidense de provocar la crisis y varios economistas occidentales están de acuerdo.
Todo sobre este tema
Yao Yudong, jefe del Instituto de Investigación Financiera del Banco Popular de China ve a EE.UU. como el culpable del desplome de los mercados de acciones. Según él, fueron las expectativas de que en septiembre el Gobierno estadounidense subiría las tasas de interés de fondos federales las que socavaron los mercados internacionales provocando la crisis actual, según Xinhua.
Varios expertos occidentales están de acuerdo con su colega chino. Así, Peter Schiff, de Euro Pacific Capital Inc., comentó a RT que al menos hablando de la "inestabilidad de la economía estadounidense", "la más culpable" es la Reserva Federal de EE.UU. "En realidad todos esperan que la Reserva Federal suba las tasas de interés" y eso es algo que está detrás de las turbulencias en los mercados, afirmó, agregando que todo esto "no tiene nada que ver con China".
Según él, tal medida podría provocar una nueva crisis financiera. "Si la Reserva Federal quita la tasa de interés de cero por ciento [la que hay actualmente], el mercado se va a desplomar y empezará una nueva recesión… Y es algo que daña a los mercados internacionales", explicó. Es el temor a la subida de las tasas de interés que sube el precio del dólar, "deprime a los mercados emergentes" y a los mercados de materias primas, prosigue.
Otro experto, Mark Weisbrot, del Centro para la Investigación Económica y Política, también opina que la culpa es de EE.UU., pero lo ve de manera diferente. Según él, la causa detrás de la crisis es que el Gobierno estadounidense no se esforzó lo suficiente para recuperar la economía. "El problema es que la recuperación de EE.UU. fue muy débil", comentó a RT, agregando que la recuperación de la economía europea fue aún peor. Y en ese sentido, el mayor problema es la tasa de paro, ya que incluso las tasas de intereses nulas no lograron estimular las inversiones necesarias para crear los "tres o cuatro millones de trabajos" que necesita EE.UU., opinó.

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